lunes, 1 de octubre de 2012

CORDOBA NEXO DE HOMBRES Y REGIONES




CÓRDOBA NEXO DE HOMBRES Y REGIONES

He denominado “Córdoba Nexo de hombres y regiones” a esta breve exposición porque entiendo que la palabra nexo sintetiza -según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española- en gran medida el papel político cumplido por nuestra provincia en su historia: unión o vínculo. Se “une” lo que no es exactamente lo mismo o se “vincula” aquello que siendo diferente, diverso o en ocasiones semejante se entrelaza. Con este concepto no establezco una novedad para esta provincia. En todo caso, sí estoy rindiendo un homenaje intelectual a varios historiadores o “politólogos” (de épocas en que esta última denominación no existía o se usaba poco) que descubrieron este papel relacionante de Córdoba. Me refiero entre otros a Monseñor Pablo Cabrera, Raúl Orgaz, J. Francisco V. Silva, Enrique Martínez Paz, Ignacio Garzón, y ya en tiempos más cercanos, don Carlos Segreti, Santiago Monserrat, Alfredo Terzaga, Efraín U. Bischof  o José “Pancho” Aricó. Seguramente soy injusto al no mencionar a otros pensadores pero con las disculpas del caso, intento mostrar cómo estos hombres de las más diferentes filiaciones ideológicas, han llegado -aunque con algunos matices diferenciadores entre sí- a percibir esta originalidad cordobesa de ser nexo de hombres y regiones.

Tapa de la importante obra de Raúl Orgaz

Vale la pena realizar aquí una digresión. Existe un cierto lugar común que considera que las visiones “revisionistas” o “críticas” respecto de las grandiosas obras de Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López nacieron en Buenos Aires. No podemos sino con realismo considerar algo lógica esta visión, que muchos autores trasuntan en sus textos, sin embargo todos los nombrados y numerosos intelectuales más, anteriores (aproximadamente 1880) y posteriores, fueron creadores de una mirada “federal” o “provinciana” de la historia del siglo XIX. No olvidemos que el puerto no solo enviaba mercaderías al interior sino también su visión del país que creían había sido construido por ellos casi exclusivamente, lo que no evitará que estos grandes pensadores elaboraran conceptos diferentes.   
El territorio que hoy conforma la provincia de Córdoba fue cuna de antiguos pueblos originarios. Los comechingones (ocuparon aproximadamente las serranías, desde Cruz del Eje y Soto hasta la zona de Río Cuarto, e incluso hacia el este “el importante asiento de Yucat cercano a la actual Villa María que servía de mercado con pueblos litorales), los sanavirones que ocuparon el norte de la provincia (Sobremonte, Río Seco, parte de Ischilín, Totoral y el centro oeste, alrededor del “Mar de Ansenuza”), los diaguitas (marginalmente hacia Traslasierra y Guasapampa) y los pampas o puelches al sur de la provincia hacia el límite con el “desierto”.
Estas comunidades elaboraron su arte, cultura, costumbres y formas de vida, recibiendo a la vez la influencia de las últimas estribaciones del “incanato”. Es de destacar entonces que esta región de Córdoba también conocida como “Provincia de Comechingones” poseía  algunas características geográficas benéficas: su clima, los ríos y arroyos que la surcan, la proximidad con el Paraná, las suaves serranías, variadas tierras aptas para el trabajo. Al mismo tiempo su vínculo con el Tiahuantisuyo y los pasos cordilleranos a Chile atraían a la región desde épocas remotas distintos pueblos con sus propias y originales características. Cierta sujeción política al imperio incaico hace que Monseñor Pablo Cabrera hable incluso de una “gran hibridación del idioma”.  
Algunas particularidades de los comechingones y sanavirones subsistieron -a pesar de la llegada violenta del europeo- como elemento identitario provincial y penetró la idiosincrasia, el habla o las denominaciones de cosas y lugares de aquellos españoles. Con el tiempo, criollos, indios y mestizos fueron conformando un conglomerado étnico al que no le faltó la sufrida contribución de sangre negra de los esclavos traídos de África por los traficantes.
Primera paradoja digna de ser destacada. La sociedad monacal, piadosa y excesivamente pendiente de la pureza de sangre, que llegó a ser la ciudad mediterránea solo logró mantener esta “virtuosidad” a fuerza de secretos e hipocresías que encubrían en no pocas ocasiones, las relaciones prohibidas entre todas “las clases”, incluidas las  denominadas “bajas”.
     Este encuentro hispano-indio que algunos denominan genocidio, otros invasión o enfrentamiento entre  civilizaciones, fue en realidad, algo de todo eso al mismo tiempo. Marcó duramente a quienes habitaban estas tierras pero no dejó indemnes a los recién llegados que a partir de este gran hecho histórico, en su gran mayoría pasaron a ser americanos, aun cuando su cuna estuviera en la lejana Europa.
En suma nuestra  geografía, enmarcada por serranías y llanuras, atravesadas por cinco grandes ríos transversales, que contribuyen a unir territorios, y un antiguo “mar”, o laguna, generador de vida, imbricó la tierra con los hombres con una fuerza que sobrevive hasta hoy y que fue enriquecida en la segunda mitad del siglo XIX por sucesivas oleadas de inmigrantes.
A mediados del siglo XVI se inicia la etapa fundacional de ciudades y villas. La ubicación estratégica del territorio cordobés y su topografía será un colaborador aunque no determinante de un destino que no estaba escrito, sino que esencialmente el hombre y su idiosincrasia ayudaron a forjar. El rol de Córdoba fue vinculante  desde su génesis como producto de la interrelación de geografía, cultura, economía y política.
Recordemos aquella vieja división en corrientes conquistadoras y colonizadoras que nuestros historiadores elaboraron a favor de la pedagogía, aunque sin tergiversar los hechos. Así fue como a mediados del siglo XVI don Francisco de Aguirre fundador de la ciudad de Santiago del Estero (1553), “madre de ciudades”, proveniente de Chile intentaba sin  dejar de buscar oro, favorecer el poblamiento efectivo, la actividad agrícola, la cría de animales domésticos y el trabajo artesanal, al tiempo que llegar al Mar del Norte (océano Atlántico) por mandato de Pedro de Valdivia gobernador de Chile. En esta entrada al territorio nacional, posterior a la famosa de Diego de Rojas, se produce el primer intento de fundación de nuestra ciudad, que unos veinte años después concretará don Jerónimo Luis de Cabrera.
Este último  convencido por la “ideología peruanay altoperuana” -tomando el concepto de Roberto Levillier-  de “abrirle puertas a la tierra”, en la que mucho tuvo que ver el pensamiento del oidor de la Audiencia de Charcas Juan Matienzo, fue enviado desde ese norte hispano-incaico, encabezando la expedición que fundará la estratégica ciudad de Córdoba. El objetivo era llegar a un  puerto sobre el Atlántico y permitir una más rápida y corta ruta a España. El objetivo tardó dos siglos en cumplirse. La ausencia de un pensamiento estratégico de los reyes españoles, los Habsburgos -sostenidos por mezquinos intereses comerciales- impidió y retrasó la creación de una economía más compleja y sustentable.
El intento de Cabrera de darle un puerto a la jurisdicción cordobesa, donde había estado el fuerte de Gaboto -unión del Carcarañá y el Paraná- frustrado por don Juan de Garay que bajaba de Asunción –la primera “madre de ciudades” para ser rigurosos con la historia-, resultó un vano intento por torcer lo que la geografía y la realidad establecían como conveniente. Los puertos serían Santa Fe y a partir de 1580 Buenos Aires. Resultó más, un magnífico sueño de don Jerónimo, que una posibilidad real para las circunstancias de aquel momento. No se define la historia argentina en este acto como establecen algunos autores. Los puertos atlánticos eran una realidad de aquella primera globalización y el dicho de San Luis -así intentó llamarlo el fundador- hubiera sido de todas formas superado prontamente por los arriba mencionados. La decisión de utilizar el anacrónico y costoso sistema de flotas y galeones que adopta Carlos V, promovió el poder del Pacífico en el sur del continente pero dicho sistema estaba condenado a perecer tarde o temprano.
Córdoba en cambio podía ser -todavía hoy lo es- centro y comunicación bioceánica del cono sur, donde la masa de la Amazonia y la Cordillera de los Andes dificultan la unión del Pacífico y el Atlántico excepto en el extremo sur continental donde esta se produce naturalmente.
Digamos a modo de digresión, que el corredor bioceánico que hoy, en pleno siglo XXI, atraviesa nuestra provincia desde Brasil hasta los puertos chilenos del Pacífico cobra diaria  importancia por los nuevos vínculos económicos con los mercados asiáticos. Sin embargo nada es eterno –el discurrir histórico suele ser implacable- o como decía Heine “Las épocas históricas son como las esfinges, se precipitan tan pronto se descifra su enigma”, frase que podemos tomar en sentido negativo o positivo. O nos forzamos con una mirada de estadistas, a impulsar las obras que este corredor entre océanos requiere o el hombre, los países, encontrarán nuevos caminos y formas que mejoren sus necesidades. Reconocer y estudiar el trasfondo histórico de un acontecer actual puede carecer de significado en tanto las líneas estratégicas de la política no adopten las medidas que los tiempos exigen. Si a la insoslayable visión de lo contemporáneo que otorga la gran ciudad de Buenos Aires no incorporamos una visión federal pero suramericana como la descripta estaremos auto condenados a políticas menores encabezadas por economistas sin mayores ambiciones que las de entrecasa.   

América Latina es nuestro destino


Volvamos a la historia. La fuerza que comienza a adquirir  la ciudad de Cabrera a fines del S. XVI no será sin crisis económicas y políticas pero estas no impedirán que la presencia de importantes órdenes religiosas, especialmente jesuitas, franciscanos, mercedarios, dominicos a la vez que sacerdotes seculares, conformen un importante polo cultural “indiano” en el que convivirán no sin debates las visiones de San Agustín, Santo Tomás y luego la modernidad ilustrada imbuida de catolicismo. Esta formación espiritual, que preanuncia la Universidad, unida a una economía interrelacionante, harán de Córdoba un nexo trascendental con el Río de la Plata (Santa Fe, Buenos Aires, Paraguay), Cuyo, Chile y el Alto Perú. No sólo hablamos de población en tránsito sino de un foco cultural/económico americano.
La universidad, el colegio de Montserrat, fundado por los Jesuitas, con el apoyo del “insigne bienhechor” el obispo Fray Hernando de Trejo y Sanabria (justicia hace sobre este tema el reciente libro de Josefina Piana y Federico Sartori: “1610 El Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en Córdoba” que a la vez muestra los nocivos efectos de la lucha, claustral o lugareña por el manejo de la historia), así como otros institutos menores, fueron decisivos a la hora de irradiar saberes en todo el antiguo Virreinato y con posterioridad en las Provincias Unidas del Río de La Plata. Es justo recordar que no pocos hombres de los gobiernos revolucionarios, Juan José Castelli, Juan José Paso, el Deán Gregorio Funes, Pedro Ignacio de Castro Barros, José Ignacio Gorriti, Mariano Fragueiro, José Javier Díaz entre otros, así como don Gaspar Rodríguez de Francia futuro Supremo Dictador de la tierra guaraní, fueron ex alumnos del Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat  y pasaron por la aulas o terminaron sus estudios en la universidad.
Existen numerosas y ricas descripciones de la vida indiana en la ciudad colonial. Nos dice Alfredo Terzaga en su Geografía de Córdoba: “(…) todo lo tenía esta Ciudad, nacida en el postrer impulso del Renacimiento conquistador y pronto conquistada, a su vez por las sugestivas y cambiantes formas del Barroco –el modernismo de entonces- que habría de producir, precisamente en Córdoba, el primer poeta de estas tierras Don Luis de Tejeda (…)”[1]. Ricardo Rojas en su Historia de la Literatura lo compara con los grandes poetas del Siglo de Oro, al mismo tiempo claramente identifica como a pesar del deseado tinte español de la ciudad mediterránea esta se transformaba en americana. Concluye Terzaga “(…) Córdoba no se limitó a ser una mera transferencia de la Madre Patria en tierras de nostálgico extrañamiento, ni tampoco una resignación ante la comprobada inexistencia de los Cesares fabulosos, sino que entró a cumplir una vida intensa, batallada y consolidada a cada paso, endeudada fecundamente a las peripecias de su tiempo histórico y sometida al influjo estimulante y plasmador de su propio margo geográfico.”[2]
El logro de la construcción americana de Córdoba se debió al accionar de algunos verdaderos estadistas españoles, seguramente seducidos por el “Nuevo Mundo”. Tal fue el caso en de Rafael de Sobremonte quien en su gobernación intendencia (1784-1797) consolidó el poblamiento territorial en estos lares. Su mirada estratégica lo impulsó al crecimiento poblacional hacia el norte y oeste con fundaciones como San Francisco del Chañar, Río Seco, Candelaria, Tulumba, Quilino, Nono. Proteger en el este de las vías comerciales con el Litoral: el Tío como puesto militar, Villa del Rosario. Finalmente la definitiva fundación de la Villa de la Concepción (Río Cuarto) y la Carlota (así denominada en honor al rey) antiguamente conocida como Punta del Sauce en el sur, ya en la frontera con el indio y el “desierto”. A esta expansión se suma una verdadera transformación urbana de la ciudad capital lo que nos devela la importancia del funcionario político con visiones globales. Hasta por su adversario, el Deán Gregorio Funes tuvo que reconocer los méritos de Sobremonte. Cierta historiografía demasiado portuaria en su concepción, concurrirá sin embargo al desprestigio de quien por su accionar, ya como virrey, durante las invasiones inglesas, cumplió con las medidas que le marcaban las políticas de esa época.
No se crea que todo fue un progreso ordenado en aquel prolífico siglo XVIII. Este  estuvo signado por motines de esclavos, rebeliones universitarias, de los estudiantes del Monserrat, de comuneros de Traslasierra y hasta se hizo sentir en 1780, el impacto de la gran sublevación de Tupac Amaru ya que a estas provincias del Tucumán se les ordenó colaborar con la represión. El viejo imperio mostraba fisuras. El absolutismo borbónico progresista en muchos aspectos se agotaba en un mundo que avanzaba hacia un mayor liberalismo político y social.
Llegada la Revolución de Mayo el hecho que las autoridades cordobesas, el gobernador Victorino Rodríguez, el obispo Rodrigo de Orellana y el popular héroe de la Reconquista de Buenos Aires y ex virrey, Santiago de Liniers, intentaran resistir a la Primera Junta de gobierno, hizo hablar a la historiografía clásica de un centro “reacciónario” en la ciudad. Sin embargo el poco apoyo obtenido por los rebeldes quedó demostrado por la sencilla como incruenta detención de los mismos. La mayoría de los vecinos apoyó la nueva situación política, no siempre con pre claras ideas, hubo de todo, conveniencias, expectativas, oportunismo pero la mayoría decidió no jugar a la oposición militar.
Es importante destacar el enfrentamiento/colaboración que se va a dar entre los revolucionarios cordobeses –que eran encabezados por el Deán Funes- y los de la ciudad capital. Una vez apresados los partidarios del “antiguo régimen virreinal” el secretario de la Junta, Mariano Moreno, hombre que había estudiado en Charcas, junto a quienes lo secundaban en el gobierno como Castelli o el propio Belgrano ordena el fusilamiento de los rebeldes. Ante esta medida Funes y la sociedad cordobesa se oponen demostrando ya una actitud contemporizadora, menos radicalizada y seguramente imbuida de las relaciones interpersonales y hasta familiares que se establecían en toda aldea. No olvidemos además que Liniers gozaba de prestigio político. La historia concluyó como ya conocemos todos pero el hecho insinuaba las distintas políticas en juego para impulsar la revolución. Cornelio Saavedra por su parte, seguramente habría coincidido con Funes, aunque igualmente aceptó el fusilamiento.
Las disidencias no quedarían solo en palabras sino que en numerosas ocasiones se intentarían definir por las armas. Era la tradicional confrontación entre quienes adherían a posturas intelectuales e ideológicas y aquellos más pragmáticos. Entre los que buscaban sostener una centralización del poder en la capital, herencia de la organización hispana y quienes comenzaban a buscar formas participativas. Si bien estas últimas estaban influidas por las ideas ilustradas, la revolución norteamericana y la revolución francesa –el Deán Funes poseyó hasta su muerte los tomos de la “Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios” traída de España- en realidad el principal sustento ideológico en América fueron las tradiciones autonómicas de las villas y ciudades hispanas y especialmente la escolástica tardía elaborada en la histórica Universidad de Salamanca a principios del siglo XVI, por hombres como Francisco de Vitoria, Melchor Cano (dominicos) y el jesuita Francisco Suarez  entre otros teólogos. El Deán Funes nunca se alejó del tomismo como eje conceptualizador, a pesar de ser un introductor de ideas ilustradas. Sus estudios en la Universidad de Alcalá de Henares que retomaba tradiciones de la de París y la mencionada Salamanca, ayudan a comprender desde las ideas, las posturas políticas de este complejo hombre de su tiempo.
Nuevamente nos encontramos con una Córdoba que vincula/enfrenta las ideas “atlánticas” y las emergentes del interior profundo. A riesgo de cometer una simplificación, resultaba nuestra ciudad “peruana y rioplatense” al mismo tiempo.
Su mediterraneidad la transformó en paso obligado de los ejércitos patriotas que intentaban imponerse al virreinato del Perú, centro de las ideas más absolutistas e hispanistas. Al mismo tiempo la interrelación de intereses económicos, sociales e ideológicos, incitaron a poco del estallido de 1810, a un clima autonómico propio de las ciudades americanas. Se entiende el enfrentamiento de Funes con el “morenismo” y su apoyo a una Junta Grande que aunque con cierta inoperancia resultaba de mayor participación para los pueblos del interior. Había en estos debates diferentes intereses –tal vez no totalmente contrapuestos- económicos, no solo políticos y culturales.
Producido los enfrentamientos entre el federalismo democrático de Artigas y el centralismo de Buenos Aires. El caudillo oriental forma la Liga de Pueblos Libres que lo nombra Protector. Su influencia ingresa en Córdoba favorecida por los excesos centralizadores  de los gobiernos porteños pero también debido a ciertos excesos que protagonizaban los ejércitos patriotas generalmente escasos de los abastecimientos mínimos  para la empresa encarada. El Coronel José Javier Diaz oriundo de Totoral y dueño de la ex estancia jesuítica de Santa Catalina encabezará el federalismo naciente. El Cabildo lo elige gobernador en sustitución de Francisco Ortiz de Ocampo pero en una decisión forzada por las exigencias del Protector. El “artiguismo” mediterráneo poseía una composición social parcialmente diferente a la misma tendencia del Litoral. Había un componente patricio importante que lo expresaba el propio jefe cordobés, así como también los sectores populares generalmente rurales.
La política llevada adelante por Diaz es un verdadero paradigma de los nexos que intentará irradiar Córdoba en la política de las Provincias Unidas. A modo anecdótico podemos referir que así como en la fábrica de armas de Caroya, según parece, se hizo hacer una espada que fue entregada al Protector de los Pueblos Libres, al mismo tiempo se realizaba otra para el oriental jefe del Ejército del Norte José Rondeau[3]. Asimismo  enviaba al Dr. José Antonio Cabrera al congreso de Oriente o de los Pueblos Libres convocado por  Artigas y que según los datos que se conocen declaró la independencia de España y toda otra nación extranjera antes que se hiciera en Tucumán, aunque sin los efectos políticos que logró este último. Esta decisión política que lo acercaba a la Liga de Pueblos Libres, no evitó, que casi al mismo tiempo, Díaz hiciera elegir diputados al Congreso de Tucumán convocado por el Directorio de Buenos Aires. Los congresales serán afines a las ideas federales que ambientaban la docta ciudad.
Una liviandad en el análisis de estos vaivenes podría llevar a pensar en “oportunismo” o “picardía criolla” del gobernador. En política nunca existe una sola razón, pero la postura se correspondía con la bifacialidad cordobesa, el papel moderador, interrelacionante, de nexo, sostenido por formación cultural y los intereses cordobeses que coincidían con una mirada de una nación no solo portuaria. La necesidad de independencia y organización nacional estaba por sobre las intransigencias,  entendibles o no, de los intereses en pugna. A la luz del desarrollo histórico quedó demostrado el acierto de asistir a Tucumán, así como cierta falta de reflejo en un heroico Artigas. 
Cuando se inician las luchas por la organización nacional, acorde con la tradición universitaria, se consolidará un federalismo doctrinario y especialmente, una fuerte decisión política de organizar constitucionalmente la república. Aun dentro de los enfrentamientos políticos, los proyectos fallidos del Brigadier Juan Bautista Bustos primero y luego del General José María Paz o los Reynafé aliados de don Estanislao López, son demostrativos de una cierta coherencia ideológica o hilo conductor que pretendía evitar la dictadura de del puerto y su dominio sobre los recursos aduaneros.
La constitución unitaria de 1826 y la definitiva pérdida de la Banda Oriental por parte de dirigentes –especialmente unitarios del grupo rivadaviano- que no  pudieron, no supieron o no quisieron mantener la unidad existente antes de Mayo y que terminaron aceptando la conveniente propuesta de los británicos de crear un “estado tapón”, ahondará las diferencias  entre Córdoba y Buenos Aires, independientemente de qué gobierno maneje la gran provincia. La indicación de Juan Manuel de Rosas a Estanislao López en el sentido de no permitir el regreso de Bustos a Córdoba en caso de que Paz fuere derrotado es demostrativa  de la concepción del federalismo porteño, expresado en la ocasión por el más hábil político que tuvo Buenos Aires en el siglo XIX. 
Luego de Caseros, nuestra provincia será protagonista central de la unidad nacional. Un hombre un tanto olvidado, Alejo del Carmen Guzmán será la cabeza de la rebelión del 27 de Abril de 1852 que integrará a Córdoba al proyecto constitucional que encaraba Justo J. de Urquiza. Hombre moderado y funcionario de Manuel López, quien a ser precisos tampoco estaba dispuesto a enfrentar al entrerriano, fue un apoyo fundamental del vencedor de Caseros.
Si bien Urquiza adoptará las propuestas constitucionales y políticas del tucumano Juan Bautista Alberdi, al mismo tiempo procede a designar a Mariano Fragueiro como ministro de Hacienda de la Confederación, con lo cual introduce un hombre que sostiene variantes de mayor participación del estado e independencia en la economía que las sostenidas por Alberdi, cuya postura era la de una estrecha vinculación con Europa.
También Fragueiro, muestra su moderación y voluntad de entrelazar los hombres provenientes tanto del partido unitario como del federal. Sus ideas quedarán expresadas en sus escritos Cuestiones Argentinas y Organización del Crédito. Si bien apoyó a Urquiza hasta Cepeda, inicia hacia el final de sus días un tránsito de acercamiento a Bartolomé Mitre – a nuestro entender equivocado-, tal vez impulsado por las eternas disidencias locales con su comprovinciano y presidente Santiago Derqui, pero también porque sus intereses económicos le hacían buscar la seguridad, que otorgaba Buenos Aires y que a la Confederación de Paraná le resultaba imposible de establecer.

Mariano Fragueiro


En el último tercio del siglo XIX esta conflictiva relación de nexo entre el interior profundo y el Litoral permitirá el surgimiento de una generación de dirigentes políticos de Córdoba, entre los que se destaca Miguel Juarez Celman y el tucumano –aunque “acordobesado”- Julio A. Roca, que luego del interregno mitrista, comienzan a resistir la prepotencia de Mitre. Córdoba tiene un papel trascendental en la recuperación del poder nacional por parte del interior provinciano que había sido derrotado o se había “retirado” en Pavón. Ellos encabezarán la revancha impensada de las provincias, los antiguos federales encontrarán refugio en el autonomismo nacional que expresará, ahora con mayor sustento material, la política de fusión de partidos que se había intentado después de Caseros.
El nexo entre Córdoba y la generación del 80 cuyas cabezas políticas fueron Roca y Juarez resulta insoslayable. Este último, será el principal organizador de la Liga de Gobernadores que permitirá el ascenso de Roca a la presidencia de la nación como sucesor de su comprovinciano Avellaneda.
En medio de las disputas políticas que se daban, en un país que todavía definía por las armas, lo que se votaba -aunque imperfectamente- en las urnas, se producirán dos hechos trascendentes. El primero fue la incorporación a la nación de los irredentos territorios del  sur patagónico por la campaña al desierto planificada y concretada por  Roca. El segundo fue la federalización de Buenos Aires para la república ya que hasta el momento el gobierno nacional existía como huésped del provincial. El intento subversivo de Mitre y Carlos Tejedor será enfrentado por el mismo General Roca con el pleno apoyo de las provincias. La batalla no fue incruenta. Natalio Botana sostiene que fue la más sangrienta de las batallas de las guerras civiles. Nadie de los contemporáneos cree que haya habido menos de 1000 muertos aunque muchos acuerdan en sostener entre 2500 y 3000.  
Desde mediados de los 70 Córdoba pasa a ser meridiano político del país, aunque no por la implicancia geográfica y astronómica del término, sino por el papel decisivo que cumple en la concreción de la organización nacional iniciada por Urquiza y la formación de la moderna república Argentina. Esta afirmación no implica que lo haya realizado aisladamente, pero sí que sus hombres lograron entrelazar el Litoral (incluido Buenos Aires), Cuyo y Noroeste tan rico en tradiciones patrióticas con las necesidades de la Nación emergente.
Con esta generación de dirigentes cordobeses y bonaerenses del 80 asoma una mirada geopolítica diferente, cuyo eje principal no será solo el puerto, sino también las provincias interiores, los territorios todavía no poblados por la república y parcialmente al menos Suramérica. La generación del 80 es la primera realmente nacional tanto por su alcance geográfico como por su pensamiento.
Con  ella se inicia una reelaboración de nuestra historia, la que si no siempre llega a confrontar abiertamente con Mitre y Vicente Fidel López, al menos los discute. Córdoba no es extraña a este movimiento intelectual que tendrá su época más brillante en el 900 y su explosión política en la Reforma Universitaria que el uruguayo José Enrique Rodó había intuido. Ese gran pensador que fuera Saúl Taborda es uno de los hombres del 900, cuya mirada adopta una ideología americana sin dejar de elaborar su teoría sobre  la democracia comunal enraizada en nuestras mejores tradiciones. Espiritualmente este grupo será el primero plenamente Latinoamericano luego de la balcanización sufrida por el viejo imperio indiano, efecto colateral no deseado, de la independencia.
 Podríamos agregar que las generación del 900 como las posteriores ya no pertenecían totalmente a las clases dominantes tradicionales sino que en muchos casos los debemos ubicar socialmente dentro de las nuevas clases medias argentinas conformadas por los hijos de inmigrantes, que habían accedido a la universidad o eran autodidactas.
Córdoba en definitiva, me interesa destacar y es lo que he tratado de desarrollar, no debe en este siglo XXI perder el rol de nexo cultural, político, económico, educativo de hombres y regiones y por el contrario debe pensarse desde una mediterraneidad sudamericana. No se trata de contribuir a esto solo espiritual o culturalmente, la tarea más difícil es la de interrelacionar a los grupos económicos privados y/o estatales y en definitiva  a toda la sociedad, cuyo destino será microscópico, si se mantiene en el marco que propone una mirada excesivamente atlántica. Ya no podemos ser un país macrocefálico aunque este concepto no debe implicar un federalismo decimonónico anti porteño sino el crecimiento armónico y sustentable del interior hacia el Pacífico también.




BIBLIOGRAFÍA

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[1] Alfredo TERZAGA, Geografía de Córdoba, Editorial Assandri, Córdoba, 1963, pág. 95

[2] Ibíd. Pág. 96

[3] Roberto FERRERO, Breve Historia de Córdoba (1528-1995), Alción Editora, Córdoba, 1999, pág. 63.

Córdoba, una mediterraneidad suramericana



domingo, 30 de septiembre de 2012

FALLECIÓ EL CONTRALMIRANTE CARLOS BÜSSER, HÉROE DE MALVINAS.


Hacia el año 2007 o 2008 inicié una serie de reportajes referidos a la recuperación de las islas Malvinas aquel 2 de abril de 1982. El objetivo fue escribir un libro sobre el tema lo que nunca se concretó lamentablemente. Una de dichas entrevistas tuve la suerte de realizársela al Contralmirante retirado Carlos Büsser, rosarino nacido el 10 de enero de 1928, en su casa de la Capital Federal. Había sido el jefe del Operativo Rosario, tal el nombre que recibió  el plan de recuperación de las irredentas islas. Hombre que había participado como casi todos los militares de la época del Proceso de Reorganización Nacional, sufrió tal vez solo parcialmente, un cambio decisivo acerca de sus convicciones políticas cuando el gobierno del general Leopoldo Galtieri decidió recuperar las islas Malvinas y se vio obligado a enfrentar con las armas  a las potencias que hasta ese momento consideraba “amigas”.
Su departamento en el centro de la ciudad de Buenos Aires era sencillo aunque decorado con buen gusto. Sentados en su living en cómodos sillones y café de por medio conversamos varias horas de las que grabé solo una parte para supuesto libro que no llegó a ver la luz. Su muerte no ha sido objeto de importancia para la prensa. En internet solo unos pocos sitios la reflejan, pero no el establishment mediático oficial u opositor. Es parte del debate. En homenaje al gran marino publico hoy estas reflexiones que mantienen actualidad. 

Contralmirante Carlos Büsser jefe del Operativo Rosario de  Recuperación de las islas Malvinas el 2 de abril  de 1982. (2012)



Estamos con el Contralmirante Carlos Busser en su casa del centro de Buenos Aires.
Algunos de los lugares comunes que se suelen escuchar o leer en la prensa es que  fue improvisada la operación de recuperación de Malvinas. Sin embargo hay una serie de datos que indican que las fuerzas armadas tuvieron como hipótesis de conflicto el “tema  Malvinas” durante muchos años. ¿Realmente fue una operación que surgió -algunos llegan a decir que luego de la movilización del 30 de marzo de la CGT- producto de la crisis que vivía el gobierno encabezado por el general Leopoldo Galtieri?

Su pregunta tiene tres partes, le contesto la última, la movilización de la CGT del 30 de marzo no tuvo nada que ver porque nosotros estábamos marchando hacia Malvinas desde el 28 de marzo al mediodía, así que el 30 de marzo íbamos con la orden de tomar Malvinas si no nos daban contraorden, de manera tal que esa interpretación  queda descartada y es absolutamente falsa.
Con respecto a la improvisación, yo creo que hubo una especie de lo que puede parecer un juego de palabras pero que no lo es, la improvisación y la imprevisión, hay veces en la guerra que usted tiene que adoptar decisiones que son una improvisación frente a un hecho que aparece súbitamente, si usted es un buen profesional y toma decisiones correctas, las hace básicamente sin imprevisiones, aunque esté improvisando y entonces lo que importa no es si se improvisó sino, si en el planeamiento se incurrió en improvisiones. Si usted en el planeamiento incurre en improvisiones, haya tenido dos minutos o 3 años para hacer el plan, tiene imprevisiones y puede ser que con 3 años no improvisó pero que haya tenido imprevisiones.
Acá de lo que se trata es de que quienes planifican, sepan su profesión y no cometan imprevisiones, yo tuve la suerte de tener subordinados míos que eran tan buenos profesionales que no cometían imprevisiones, entonces funcionó bien la cosa, mérito de ellos, porque fíjese que nosotros el 1º de abril habíamos ido con la suposición que íbamos a llegar por sorpresa y que los íbamos a sorprender a los ingleses, sin embargo el 30 de marzo a la noche supimos que los ingleses estaban organizando la defensa y el 1º de abril a la mañana, en 35 minutos cambiamos el plan, le cambiamos la misión a muchos, cambiamos los objetivos iniciales, la hora y la playa de desembarco, es decir, cambiamos prácticamente toda la operación y la dejamos conceptualmente igual, sin modificar básicamente los conceptos de la operación, cambiamos un montón de cosas, porque improvisamos.
Fíjese que decidir, frente a la ruptura de la sorpresa, que seguíamos adelante con una operación que nos exigía no causar bajas al enemigo y que era la condición básica para ejecutar la operación. Lo decidimos, yo diría que en el término de 30 segundos, usted me dice ¿fuimos irresponsables? No, lo teníamos pensado de antes y lo único que hicimos ahí fue formalizar la decisión de seguir adelante, creyendo que podíamos conseguir el objetivo de lograr que fuera incruenta, como se consiguió, se ve que acertamos, pero elegimos en pocos segundos, no más de 30 segundos entre que formulamos la pregunta y tomamos la decisión.

¿Cómo se enteran los ingleses que estábamos en marcha o cómo cree usted, al menos que lo hicieron?

Yo creo que básicamente fue por la inteligencia del satélite norteamericano, por la información que daba ese satélite, los ingleses no tenían satélite y otro país tampoco porque el cálculo que ellos daban era el cálculo basado en la hora que nosotros empezamos a dirigirnos a Malvinas.
Nosotros íbamos rumbo al sur, 180º y en un momento dado caímos a 90º, 90º es justo navegar hacia el este y entonces íbamos al norte de Malvinas y desde el punto donde hicimos la caída, hasta el lugar del presunto desembarco, daba más o menos la hora que ellos estimaban que iba a ser el desembarco, es decir que en su apreciación ellos estimaban que estábamos en condición el 2 de abril de desembarcar a la mañana y fue lo que hicimos, entonces ahí cambió la situación y tuvimos que cambiar el plan y no hubo imprevisión, tuvimos varias cosas que no estaban previstas de antes y que las coordinamos en esos 35 minutos.

Ahora hay varios libros que hablan de que hubo anteriormente a 1982 planificación de hipótesis para la recuperación de Malvinas. ¿Fue así?

Yo he participado no menos de 4 veces en ejercitaciones de toma de Malvinas y creo que no le podemos hacer creer a ningún país del mundo que nunca habíamos pensado en recuperar Malvinas por la vía militar. Si dijéramos eso ningún país nos creería, ni los ingleses.

Usted fue en la operación Rosario y tenían como objetivo tomar Malvinas y usted vuelve después al continente.

Sí, el 3 de abril a la tarde yo salí de Malvinas.
Bien, al comienzo se tenía pensado dejar un destacamento mínimo.
Y quedó un destacamento mínimo.

¿Cuándo cambia esto? ¿A partir de qué hecho analizan cambiar aquel plan?

El 3 de abril quedó el regimiento 25 del ejército que eran unos 500 hombres y era muy reducido para un archipiélago que en el sentido Este-Oeste tenía 250 km. de extensión y en el sentido Norte-Sur 150 km. fíjese que era de Este-Oeste como ir de Buenos Aires a Rosario y en el sentido Norte-Sur como ir de Buenos Aires a San Pedro, no es poca cosa. 500 hombres en esa área es muy poquito, casi una fuerza simbólica lo que dejamos. Toda la fuerza de desembarco que recuperó las Malvinas el 2 de abril, el 3 de abril ya no estaba, lo único que quedaba era una parte del estado mayor y yo.

Repito. ¿Por qué cambia eso?

Cambia porque los ingleses informaron el 3 de abril que destacaban la fuerza de tarea con una brigada. El gobierno argentino que quería negociar dijo si mandan una brigada en cuanto llegan recuperan porque el regimiento ese que ha quedado simbólicamente no lo va a poder resistir, entonces mandemos otra brigada para obligarlos a negociar durante un tiempo mayor. Los ingleses sufrieron eso y mandaron una nueva brigada para tener superioridad y nosotros también mandamos otra brigada para provocar demoras y dar lugar a una negociación, ese fue el motivo del reforzamiento de las Islas.

Durante la operación muere Capitán de Fragata de Infantería de Marina Pedro E. Giachino… estaba previsto que la operación fuera incruenta. ¿Qué me puede decir de Giachino?

La orden o el requisito político de la operación era que se recuperaran las islas con un resultado incruento en relación con la población civil y todo lo posible con la fuerza militar. Es muy difícil hacer eso, porque cuando se hace una operación militar, se hace con armas y las armas matan, hieren, rompen, destruyen y todo eso, que se quería evitar. Entonces llegamos a la conclusión que lo que había que hacer era conseguir que se rindieran antes de empezar el combate, pero con los ingleses no era fácil, porque ellos no se rinden sino después de haber peleado lo suficiente como para poder demostrar cuando regresan a su país, que pelearon valerosamente. En general, la forma que tienen de demostrar que pelearon valerosamente es causar tantas bajas como sea posible  y recibirlas. Y nos causaron bajas. Ellos nos causaron un muerto y dos heridos y a ellos no les causamos heridos ni muerto y no pudieron demostrar que habían peleado valerosamente, pero en el momento que estaban ahí, que decidieron rendirse, tuvieron la sensación que habían satisfecho ese requisito para volver a su país, que es lo que importa en la guerra.
Con Giachino pasó lo siguiente, cuando hicimos la modificación del plan, el día anterior una de las modificaciones fue la misión que tenía el grupo del Capitán Giachino, consideramos que la misión inicial que tenía no se podía ejecutar y le asignamos esta nueva misión (El que tenía la misión de capturar al gobernador en el marco de sorpresa era Seineldín, al cual le dimos la misión de despejar la pista que no era tarea inicial de la fuerza de desembarco).
Entonces hicimos un reajuste de misiones y a Giachino le asignamos la misión de presionar y capturar al gobernador si era posible. Lo que yo quería era que el gobernador tuviera siempre una presión de ataque que no lo dejara pensar claramente y que lo llevara a decidir la rendición antes de que empezara el combate real generalizado.
Yo creo que Giachino entendió muy bien su misión, que era presionar al gobernador. Giachino terminó tirándole a la ventana del despacho del gobernador, con él adentro de su despacho, tirándole a la parte de arriba de la ventana para no herir a nadie y el gobernador terminó tirado debajo de su escritorio, ahí se quedó su voluntad de pelear y tomó la decisión de rendirse. Gracias al empuje y a la presión que le puso el Capitán Giachino y ese es su gran mérito. El mérito de Giachino no es el de haber sido el primer muerto, si es que eso puede considerarse un mérito, es decir, no debe ser recordado Giachino por la circunstancia de ser el primer muerto. Giachino debe ser recordado por ser el que generó la decisión del gobernador inglés de rendirse antes de empezar a pelear. Por eso Giachino debería ser considerado un héroe nacional, un héroe del nivel de Lavalle, Rosales, de esos tipos que peleaban con un coraje inclaudicable. Giachino fue de esos hombres, lamentablemente en esta Argentina un poco tilinga que vivimos todos, lo consideramos el primero que murió y nada más, pero fue mucho más que eso.

Sobre la guerra pesan obviamente muchas críticas. Una parte de la sociedad y generalmente cierta intelectualidad desacredita duramente la guerra. Muchos se basan en el informe Rattenbach, pero más allá del informe hay una postura considerando a los hombres que pelearon allí como “los chicos de la guerra”, victimizándolos como “desaparecidos” de la dictadura y a los militares en general mostrando diferentes tipos de “perversiones” durante la guerra ¿cómo fue esto?

Usted siempre hace tres preguntas en una. Yo creo que el informe Rutenbach tiene que empezar diciendo que el general Rattenbach lo firmó expresando su disidencia por la metodología empleada y por el tiempo empleado en hacer el informe. La firma del General Rattenbach dice eso antes de la firma, es decir, no disentía de cualquier cosa sino por la metodología y por el tiempo empleado o le pareció mucho o poco, no aclaró nunca cuál era el motivo pero dice así y eso en general no se habla y yo no vi en el artículo de La Nación (hace mención a un artículo de La Nación en el que habla el hijo del general Rattenbach) que se mencionara esa circunstancia.
En relación con lo que dice la intelectualidad es cierto, todos afirman y hablan de los errores estratégicos, nadie dice cuáles son, hablan de los enormes errores, pero nadie dice bien cuáles son los errores. Suele decirse que uno de los errores fue que no supiéramos hacer operaciones conjuntas, eso lo dice Balza, fíjese que él, como artillero, está ignorando que en el grupo de artillería de él, estaba incorporado en el sistema de artillería, la batería de artillería de infantería de marina del batallón 5 y que él con su artillería le dio apoyo al batallón 5, entonces ahí tiene una integración que él la hizo y no se dio cuenta que estaba actuando conjuntamente.
La operación del 2 de abril fue ejecutada bajo las órdenes de un General, el General García que era el Comandante en Teatro de Operaciones de Malvinas, que fue a bordo del destructor Santísima Trinidad y que tomó decisiones, por ejemplo el día que cambiamos el plan, lo hicimos junto con el General García al plan y además cuando yo dije creo que el plan todavía lo podíamos ejecutar, yo estaba sentado al lado de él y dijo yo estoy de acuerdo, o sea que estuvo dirigiendo la operación y el General García quedó a cargo de las Islas con gente de la Marina, fíjese que el 2 de abril casi toda la flota estaba subordinada al General García y la fuerza de infantería de Marina que desembarcó lo hizo cumpliendo las órdenes del general García y durante la defensa, el batallón 5 estuvo en el esquema de los regimientos del ejército y los ingenieros anfibios estuvieron en el esquema de los ingenieros del ejército y la artillería antiaérea nuestra estuvo en el esquema de la artillería antiaérea de la fuerza aérea y toda la fuerza que mandamos yo mandé 1569 infantes de marina, que todos estuvieron dentro del esquema de defensa de Malvinas, no éramos rancho aparte.
De manera que cuando se habla de que no supimos hacer operaciones conjuntas, alguien tiene que venir a decir cuál operación conjunta no supimos hacer. Cuando se generaliza así, cuando los intelectualoides dicen se cometieron errores, no había operación conjunta, digan cuáles eran y vamos a analizarlo.

Cualquiera puede especular en la historia, pero a veces da la sensación de que a pesar de todo lo que se ha dicho de Malvinas, la guerra estuvo en determinados momentos a punto de ganarse, incluso hay un libro del capitán inglés  Julián Thompson que da la sensación de que en determinadas circunstancias, la guerra estaba muy pareja y de repente hubo decisiones políticas ¿Usted cree que fue así? ¿Hubo una gran disparidad o en realidad hubo cuestiones que como en toda guerra se gana y se pierde?

Hubo otro libro muy interesante que es el libro del Almirante Woodworth que se llama “Los cien días”, en los últimos días de su diario anota, creo, que le quedan 3 buques que andan bien, todos los otros buques de su flota tienen un problema que lo tiene medio mal y se ha dicho con bastante credibilidad, ellos han afirmado que si el 14 de junio no se producía la rendición de los argentinos, los ingleses se iban, Woodworth iba a tomar la decisión de replegarse. Yo creo que no hubiera sido así, ellos hubieran aguantado también, hubieran persistido porque en la guerra gana el que aguanta más, de dos que están agotados y en el límite de sus fuerzas, suele ganar el que aguanta más, no siempre pero en general suele ser así.
Yo creo que especular sobre lo que no pasó, es fácil decirlo, total nadie puede demostrar lo contrario. Creo que la victoria británica fue muy marginal, fue muy estrecha, fue ahí nomás porque cuando los ingleses ganan con amplitud le sacan al enemigo tantas ventajas en el tratado que hacen inmediatamente a continuación de la derrota o de la victoria, le sacan todo, acá no consiguieron un tratado siquiera, ni un tratado ligeramente beneficioso, la Argentina no le firmó nada, el que firmó fue el general Menéndez la rendición de la guarnición que estaba en Puerto Argentino, pero no se vendió la Argentina, el gobierno argentino no accedió a firmar un cese de hostilidades y ellos siguieron armando ese sistema defensivo porque los argentinos no habían declarado el cese de actividades.
Ha pasado algo que es poco conocido, la guarnición argentina que se rindió andaba en los 10 ó 12 mil hombres, manejar esa cantidad de prisioneros es algo bastante complejo, entonces devolvieron a todos los soldados y se quedaron con los oficiales como prisioneros hasta que el gobierno argentino declarara el cese de hostilidades y lo dijo la señora Thatcher en el Parlamento, no le estoy diciendo algo  que me parece. Dijeron hasta que no declare el cese de hostilidades, los prisioneros argentinos no van a volver, porque el gobierno argentino se había negado a firmar el cese de hostilidades, ni eso nos pudieron arrancar de tan estrecha que fue su victoria, no ganaron por muerte, ganaron ahí nomás y entregaron los prisioneros cuando vieron que se venía un problema mucho peor que no iban a poder manejar y era el desprestigio por usar como rehenes a los prisioneros.

Relacionado con lo que hablamos antes respecto del pensamiento de cierta intelectualidad, hay algunas teorías que sostienen: ¿Para qué pelear por Malvinas? ¿Cuál es la importancia de Malvinas? de última son dos islas en el sur desolado. Esto lo dicen palabras más o menos hombres como Vicente Palermo y Carlos Escudé. ¿Cuál es la importancia estratégica de Malvinas?

Yo una vez escuché una comparación que me pareció muy ligada a lo que usted se refiere. Alguien dice decime  ¿el dedo chico del pie izquierdo te sirve para algo? Parece que no para mucho, entonces por qué no me lo das, cortátelo y dámelo. Creo que es eso, es un pedazo del territorio argentino, hay una usurpación territorial, nosotros peleamos en la guerra de Malvinas por la integridad de ese territorio y si un Estado Nacional pelea por su territorio, porque tiene mucho, un Estado nacional es un pueblo que vive en un territorio que tiene una estructura de gobierno que hace que ese pueblo pueda convivir y relacionarse con otros pueblos…

Hay un corte en la grabación.

Estábamos hablando de la importancia estratégica de las Malvinas, además de la pelea por el territorio.

Hay un problema esencial, aunque el territorio sea un desierto, es nuestro y no hay por qué cederlo aunque parezca que no vale nada. Las Malvinas están muy próximas a la unión de los dos océanos, Atlántico y Pacífico, la única otra vía que hay para pasar al Pacífico es Panamá o algún otro canal que puedan hacer en algún otro momento. El canal de Panamá es muy vulnerable y tiene dificultades para grandes barcos, lo tienen que ampliar, es un problema complejo, lo que hace que el pasaje del Pacífico al Atlántico y recíprocamente sea un lugar estratégico, es un punto estratégico y las Malvinas están en ese lugar, permite el control cercano de ese pasaje, de manera que tiene importancia estratégica presente o virtualmente futura, de manera que eso no se puede descartar y después aparece la posibilidad de explotación económica, ahí hay 3 elementos que son económicamente relevantes, uno es la pesca, que no es un elemento muy importante, pero por ser renovable, si se lo administra bien puede durar eternamente, aunque no sea una gran riqueza, es una riqueza que puede ser permanente o constante.
Hay lo que se llaman nódulos metálicos, es decir bloques metálicos que están en el fondo del océano y que se han detectado y existe una gran dificultad para llegar al fondo y rescatarlos, pero cuando la tecnología resuelva ese problema, hay una riqueza potencial.
La otra son los yacimientos de petróleo que se ha dicho que no son económicamente rentables cuando se hizo la exploración, lo cual es cierto, en este momento no son económicamente rentables pero cuando la tecnología avance y los haga más baratos o cuando la escasez de petróleo en el mundo suba el precio del petróleo, van a pasar a ser rentables, de manera tal que ahí hay una gran riqueza potencial que es lo que hace que los ingleses quieran hoy quedarse en las Malvinas.

Carlos Büsser  en Malvinas en 1982. (foto publicada en www.Taringa.net ) 


Desde el punto de vista de algunos, Malvinas significó cambios, hubo sectores políticos que antes no podían mantener un diálogo y que a partir de allí lo establecieron. Hubo cambios en las fuerzas armadas fue notorio, porque de haber estado pensando en el año 78 -a escasos 4 años de la recuperación- de haber estado en una guerra con Chile y esto más allá de lo que Chile hizo después, o mejor dicho, el gobierno militar encabezado por Pinochet, se pasó a un enfrentamiento con las dos mayores potencias occidentales y por otra parte la respuesta prácticamente unánime con excepción de Chile, cuya respuesta fue oculta y Colombia que se abstuvo en la OEA junto a los EE. UU. de invocar el TIAR contra Gran Bretaña, todos los países latinoamericanos apoyaron. Para Carlos Busser ¿qué significó esto? ¿fue realmente un cambio?

Yo creo que hubo un cambio sustancial, creo que la Argentina nunca había pensado que se iba a atrever a pelear por lo suyo, hacía muchos años que la Argentina no peleaba, yo le diría que la última vez que nos enfrentamos a una pelea internacional, sacando lo de la triple alianza, era en 1845 contra las dos mayores potencias navales del mundo de ese momento, Francia y Gran Bretaña, en la vuelta de Obligado, donde éramos claramente inferiores y donde fuimos derrotados sabiendo que venían fuerzas superiores tecnológicamente.
Yo le diría que la diferencia tecnológica que había en la vuelta de Obligado en 1845 era mucho mayor que la diferencia tecnológica que había en 1982 entre los ingleses y nosotros, fíjese que en 1845 vinieron con buques de vapor, lo cual les daba en el río una enorme libertad de maniobra, además la artillería de los buques ingleses y franceses era con cañones de ánima rayada, en lugar de los cañones que se cargaban por la boca y que tiraban balas redondas que eran esferas de acero. Ellos tiraban granadas explosivas con una precisión enorme que es la tecnología de los cañones de hoy, fíjese la diferencia tecnológica enorme que había en 1845 entre la artillería del General Mansilla y la artillería de los buques ingleses y franceses y peleamos contra un enemigo que sabíamos que era superior y que los exiliados argentinos que estaban en connivencia con la escuadra inglesa y francesa en Montevideo, se burlaban y decían cómo nos atrevemos a pelear contra esa superioridad tecnológica. Peleamos y perdimos, pero Liniers cuando peleó en 1806 y 1807 era inferior particularmente en 1807, era inferior al ejército inglés que había desembarcado, pero peleó y ganó, porque cuando usted empieza a pelear no sabe si va a ganar o a perder, el problema es que tenga el coraje de pelear por lo suyo, a veces va a ganar y a veces va a perder, pero eso es otra cosa, porque la lección que queda para todos los que ven la pelea es que usted pelea por lo suyo y que es capaz de defender lo suyo, sino todos saben que usted es un cobarde y todos van a tratar de arrebatarle algo en el futuro.

Pero además, políticamente ¿cómo lo ve usted?

Suele decirse que las Malvinas fue el pivote que permitió el pasaje a la democracia, es un hecho bisagra en el sentido de que no se pensaba que los argentinos pudiéramos pelear como peleamos, claro que se cometieron errores, pero los ingleses también cometieron errores, podemos buscar la bibliografía inglesa y encontramos los errores que ellos reconocen haber cometido.
El problema es que fue una bisagra porque si no hubiera ocurrido la recuperación de las Malvinas, hoy usted y yo no estaríamos hablando de este tema, sería una reivindicación abstracta que estaría archivada por ahí y que de vez en cuando la recordábamos un poco y nada más. Hoy es una guerra donde tenemos hechos heroicos, muertos, una herencia de coraje y de valor que los argentinos tenemos que rescatar. Que no lo estemos haciendo en este momento porque la dirigencia desde el año 82 hasta ahora haya fallado, es otra historia, pero el hecho es que tenemos algo que nos debería incitar a estudiarlo, a ver qué bueno había en todas esas acciones de la guerra. Usted fíjese la hidalguía con que procedieron mis soldados el 2 de abril y que procedieron todos los soldados argentinos que estuvieron en Puerto Argentino y en todas las islas con relación a la población de los soldados ingleses prisioneros, son pocos los ejemplos de un comportamiento tan correcto y tan hidalgo hacia el enemigo vencido y eso no lo rescatamos como valor nuestro, de nuestra sociedad.
A veces alguien lo menciona como el coraje de nuestros soldados, pero no de nuestros oficiales y suboficiales, ¿de dónde salían los oficiales y suboficiales si no era de la misma población? ¿O no eran pueblo? ¿O me van a decir que un suboficial y un oficial no son pueblo argentino?

Bueno, pero le doy un dato que es interesante y altamente positivo. La nueva Ley de Educación en su artículo 92 establece como eje curricular obligatorio y principal dentro de la educación Argentina, el estudio del MERCOSUR y las Malvinas y los derechos soberanos sobre ellas.

Claro, pero ojo, hay que ver qué se les enseña a los chicos, si como dicen algunos funcionarios argentinos, la guerra por Malvinas fue una guerra ilegítima y les vamos a enseñar eso a los chicos, vamos a distorsionar el espíritu de esa ley, ojo que las leyes suelen ser mal ejecutadas por los ejecutantes. Entonces hay que tener mucho cuidado porque el mensaje que se está mandando, yo he leído o me he enterado de alguna disposición de algún ministerio que dice más o menos textualmente así: este año se cumplen los 25 años del 14 de junio. Usted imagínese un ministerio que va a conmemorar o festejar los 25 años del 14 de junio, la rendición. Eso es lo que esos funcionarios rescatan de toda la guerra de Malvinas, el día de la rendición. Deben festejarlo me imagino yo.
Pero en realidad más allá de eso, el solo hecho de que la ley esté poniendo la exigencia, cosa que hasta el momento no se había hecho…
La constitución también lo dice… expresa un concepto parecido, pero que esté en la ley me parece bárbaro.

Empezar a hablar del tema es empezar a hablar en todos los sentidos.

Sí, yo creo que sí, es lamentable que hayamos esperado 25 años, porque… ¿cuándo salió la ley de educación?

Pero antes ni siquiera se aceptaba hablar del tema y se escondía, hoy creo que se ha dado un paso

Sí, es un paso que hay que complementarlo e implementarlo con la previsión de material a los maestros para que puedan enseñar la verdad y no una cosa distorsionada. Si a los maestros les proveemos películas donde solo se destaque la cobardía, el miedo o los sufrimientos de los soldados y no los hechos heroicos que hubo, creo que le damos una mala información al maestro, estamos conspirando contra la buena idea o el buen espíritu de esa ley.

¿Cómo ve usted el futuro de Malvinas?

Yo creo que a largo plazo, si nosotros tenemos habilidad, las vamos a recuperar, pero tenemos que ser un pueblo hábil y creíble en un sentido, que cuando decimos que las Malvinas son argentinas, creíbles de que vamos a tratar de recuperarlas, no que estamos blableteando que las vamos a recuperar.
No hace mucho un inglés decía que si nosotros  no hubiéramos desarmado las fuerzas armadas, si hubiéramos mantenido una amenaza potencial por la capacidad de hacer una nueva operación, probablemente ya las hubieran entregado, ya hubieran arreglado.
Yo creo que ahí hay un problema, nosotros no solo no tenemos la capacidad sino que lo declaramos y como torpeza es incalificable.
Yo le decía recién que en las Malvinas hay una riqueza potencial que es el petróleo que creo que es lo que incita o impulsa a Gran Bretaña a quedarse. Para los ingleses el gasto y el esfuerzo defensivo que hacen, porque no creen que nosotros seamos tontos de por vida, creen que alguna vez alguien se puede dar cuenta de que estamos tan cerca que con un manotazo las podemos recuperar, entonces están obligados a mantener el esfuerzo defensivo y en ese marco ellos gastan mucho anualmente y no saben hasta cuándo, hasta que tengan que extraer el petróleo pero ese día va a ser más grande el gasto defensivo, gastan 100 millones de libras anuales, que parece poco dentro del gran presupuesto que tiene Gran Bretaña, pero para los ingleses son 100 millones de libras y si pueden evitar gastarlo, lo van a evitar, esa es la idea, no es el porcentaje del gasto de defensa, entonces tienen ese problema.
El otro problema es que si por arte de magia mañana los ingleses nos devolvieran las Malvinas, el mar adyacente, nos devolvieran todo y dijeran que se van, la Argentina hoy por hoy no tiene ni capacidad tecnológica para hacer la explotación ni los capitales. No tenemos empresa petrolera argentina que lo pueda hacer ni el capital para invertir. Entonces necesariamente si quisiéramos explotarlas mañana como dueños, tendríamos que caer en una concesión a alguien y probablemente debamos hacer una concesión a una empresa inglesa. Arreglemos políticamente para hacernos socios y entonces pidamos la devolución de la soberanía que es lo que nos interesa y asociémonos con quienes inexorablemente nos vamos a tener que asociar. Yo creo que ahí hay un amplio campo para negociar por un lado el reconocimiento de la soberanía que a los ingleses, si se les mantiene el negocio van a entrar en negociación.
Tenemos un ejemplo muy claro en Hong Kong, la isla de Hong Kong dentro de la Bahía de Hong Kong, fue concedida a perpetuidad por el gobierno chino a Gran Bretaña en 1843 y las tierras adyacentes de la bahía se las dieron con una concesión precaria que vencía en 1997. Entonces cuando terminó la guerra de Malvinas en 1982, la señora Thatcher fue a Pekín a arreglar el futuro de la colonia, el gobierno chino dijo que quería que en el 97 le devolvieran todo, entonces ella dijo no, es una concesión a perpetuidad para el gobierno británico Pero fue hecho por un gobierno débil y corrupto y no lo reconocemos dijeron los chinos y entonces la señora Thatcher, entre China y nosotros hay una diferencia potencial, pero arregló, le devolvió toda la colonia al gobierno Chino con el compromiso por el gobierno chino durante 50 años de mantener la misma situación económica y jurídica que tenía la colonia, es decir los chinos inventaron el slogan un país, dos sistemas, el país es China con dos sistemas, el comunismo en toda China y en Hong Kong el capitalismo, eso fue lo que consiguió la señora Tatcher y en el libro de ella, que son sus memorias que se llama Mis años de Downing Street, ella dice y con eso aseguramos la prosperidad de la colonia. Fíjese que lo que le importaba era la prosperidad de la colonia, no le preguntó a los 6 millones de chinos que vivían en Hong Kong si querían pasar a China o quedar del lado británico, no hubo autodeterminación, decidieron asegurar la prosperidad de la colonia.
Yo creo que si en las Malvinas le aseguráramos la prosperidad del negocio, probablemente recuperaríamos las Malvinas con una negociación, que hay que ser hábiles, que hay que ser duros negociadores, que sepan y sobre todo negociadores que tengan conocimiento y sobre todo que tengan patriotismo, que sean argentinos. El día que tengamos eso probablemente las vamos a recuperar.

Por último usted es un marino muy especial, lo conozco hace varios años, después del conflicto, siempre ha tenido una visión muy política, de la negociación, evidentemente para usted la guerra es un segundo plano.
La guerra es un instrumento de la política, como decía Carlos Clausewitz … También usted ha hablado y se habla mucho de la malvinización y la desmalvinización y yo sé que usted defiende el concepto de malvinización en contra de la desmalvinización y que empieza cuando los soldados no fueron recibidos como debieron serlo en su momento. Me gustaría que usted expresara, qué se entiende por malvinización, porque he leído algún artículo de mal intencionados en los últimos tiempos que pareciera ser que quien plantea la malvinización de la política exterior, está planteando volver a la guerra o volver a tomar las Islas por la vía militar.

Las guerras y la política son en el fondo una gran operación psicológica, donde lo que usted busca es que el enemigo adopte la conducta que usted quiere. Lo hace por medios políticos, por presiones económicas, por un condicionamiento psicológico, lo hace en muchas formas, la última razón es la guerra, el ejercicio de la fuerza para imponer por la fuerza la conducta que uno quiere que adopte el enemigo o el otro país. Esa es la base, es decir, lo que usted está buscando no es vencerlo, destruirlo o matarlo al enemigo, lo que usted busca es que el enemigo adopte la conducta que usted quiere, que se rinda, que se repliegue, que se retire o que deje de atacarlo, lo que usted busca es una conducta en el enemigo y eso es la guerra y es la continuación de una gestión política. El que ataca y el que defiende, cuando no tiene más remedio o cuando está seguro de ganar y es muy difícil estar seguro de ganar, yo creo que en ese marco el proceso de desmalvinización es un proceso que ha buscado quebrar la voluntad nacional, es decir aflojar el factor psicológico del pueblo argentino, para que no quiera recuperar Malvinas, para que no quiera pelear, para que descrea de nuestro derecho y de nuestra capacidad de recuperarla o defenderla. Entonces se nos ha dicho que están ahí, que no valen nada, que cómo vamos a enfrentarnos a las grandes potencias  ¡y cuántos hay en el mundo que se han enfrentado a las grandes potencias y han ganado!
No hace muchos años hemos visto la guerra de Vietnam, no sé si no estamos viendo la situación en Irak como una situación que las grandes potencias no han podido resolver plenamente a su favor, que está discutible si no se han metido en un pantano, de manera tal que el hecho que estemos enfrentados a las grandes potencias no debería ser una razón que justifique el abandonar nuestra decisión de recuperación.
Creo que lo que se busca con la desmalvinización es que descreamos y perdamos nuestra fe y nuestra voluntad de conseguirlas o de recuperarlas. Creo que ahí está la esencia y es una operación psicológica, el desarmarnos espiritualmente, si por el contrario conseguimos malvinizarnos y hacernos espiritualmente fuertes, vamos a estar siempre en actitud de recuperarlas y esa es una hipoteca que no van a poder resistir ni afrontar indefinidamente. En algún momento alguien se las va a sacar por las buenas o por las malas y no estoy promoviendo ir a una guerra, pero ellos tienen que saber que por las buenas o por las malas las van a perder algún día y eso es lo que nosotros tenemos que transmitirles para que los británicos se convenzan de que van a tener que negociar, ese es el proceso contrapuesto de desmalvinización que buscan los ingleses y de malvinización que deberíamos buscar nosotros si fuéramos sensatos.
En la desmalvinización hay muchos aspectos culturales, porque ellos han tenido mucha influencia en la cultura argentina.
Ellos tienen influencia, tienen medios de comunicación que influyen en la formación espiritual y cultural y nosotros padecemos de una clase dirigente que como decía Jorge Abelardo Ramos alguna vez, en sus recorridas por Argentina había descubierto dos leyes fundamentales en cuanto al patriotismo, que cuanto más lejos estaba del microcentro de Buenos Aires, encontraba más patriotismo, esa era la primera ley.
La segunda era mucho más preocupante, cuanto más elevado era el nivel socio-intelectual o socio-cultural de las personas, encontraba menos patriotismo.
Un amigo me decía hoy en una observación casi sociológica, que hay a lo mejor dos causas sumamente buenas para los argentinos y en general en los pueblitos más chiquitos existe: una es la de San Martín y su cruce de los Andes y otra es la causa de Malvinas.
En todos lados hay una plaza o una escuela que se llama Malvinas Argentinas.
Cuando aparecen algunos personajes que hablan que ni siquiera las islas son argentinas, en realidad contrasta con un sentimiento que no se expresa intelectualmente.
Yo lo invito a cualquier pueblito del Gran Buenos Aires, Santiago del Estero, Chaco, Jujuy, Santa Cruz, de donde usted quiera y va a encontrar que siempre hay una escuela y una plaza que se llaman Malvinas Argentinas o combatientes de Malvinas, veteranos de Malvinas, porque está en el espíritu de los argentinos, aunque nos quieran hacer creer que no, porque los medios de comunicación no siempre reflejan la verdad.
Yo siempre me acuerdo de un veterano del batallón 5 que le iba económicamente bien, era jovencito pero le estaba yendo bien, le estoy hablando del año 84, 85 y un día fue una periodista a hacerle una nota, como había visto que era próspero, le quiso hacer la nota y fue a la casa de este muchacho, entonces le mostró una linda casa, bien puesta, con chicos chiquitos y entonces dijo hablame de la guerra, yo estuve en el batallón 5 y empezó a hablar de lo bien que había peleado, entonces paró la grabación y le dijo no, me tenés que hablar de que pasaste frío, hambre, que te trataron mal, sino no te hago la nota y ahí terminó la nota.
Entonces de eso hubo mucho porque lamentablemente los medios de comunicación social son empresas comerciales que necesitan vender o tener rating y es más fácil conseguir rating o vender críticas que vendiendo elogios o reconociendo las cosas buenas, es más fácil vender la cosa baja, criticable.
Hubo una gran campaña en ese tiempo, yo no sé si ahora se ve tanto.

Bueno, la Ley Nacional  de Educación habla de otra cosa, la ley la impulsaron los ex combatientes de Malvinas y muchos gremios, la CGT, es parte de la ley.

Claro, hay mucho, usted sabe que usted y yo no tenemos las mismas ideas  políticas, pero estamos hablando sintiéndonos los dos del mismo equipo, no tenemos ninguna duda de eso y sin embargo sabemos que políticamente no coincidimos en un montón de cosas, las podremos conversar porque tenemos esto común que es la cuestión Malvinas, usted y yo podríamos hablar de nuestras diferencias políticas o ideológicas y lo haríamos en un nivel de intercambio de ideas o de argumentos y no nos pelearíamos nunca, porque tenemos este vínculo común, las Malvinas es la única cosa que hace que todos seamos un mismo país.

Nos acercó mucho América Latina y hay un autor brasileño, Moniz Bandeira, que habla de que los brasileños no solo hicieron de administradores de los intereses de Argentina en Londres, sino que además aportaron aviones de reconocimiento y… él lo dice… corre por su cuenta obviamente, también pilotos.

Yo no conozco tantos detalles, pero puedo decir que tuvimos un fraterno apoyo de Brasil, estuvo siempre al lado nuestro, el presidente de Brasil que era el General Figueiredo habló con Reagan, diciéndole que bajara la mano, que la cosa no era como ellos decían o actuaban, nos ayudó siempre, Brasil estuvo estrechamente al lado de Argentina, como Perú, Venezuela y Ecuador.

¿Hubo algún momento durante las negociaciones diplomáticas -como opinión personal- en que tal vez usted diga “acá podría la Argentina haber aceptado para concluir la guerra de una manera más o menos  conveniente”?

Yo creo que los ingleses nunca dieron la posibilidad de negociar, tal vez la gestión de mediadora más prolongada fue al del General Haig y ahí está el gran pecado de Estados Unidos. Estados Unidos le dio armamento suficiente para hacer posible la guerra y después para ganarla a alguien que cuando está en condiciones de ganador es implacable y no tiene freno cuando se considera ganador, entonces generó la situación para que Gran Bretaña fuera tan rígido e implacable en la negociación que no fuera posible negociar. Gran Bretaña todo a lo largo del General Haig quiso lo mismo, un régimen transitorio de gobierno, las famosas 3 banderas, que a veces fueron 4, a veces 5 y a veces 3 pero diferentes, es decir no hubo 3 banderas, pero siempre era el régimen transitorio hasta dar tiempo de consultar a los isleños a ver qué querían ser, con lo cual íbamos a la autodeterminación que era inaceptable para nosotros, de manera que con el General Heig no hubo ninguna posibilidad de llegar a un arreglo.
Con la negociación de poco tiempo del presidente del Perú, tampoco hubo tiempo y además porque hundieron el Belgrano en el medio, si usted me dice: se pudo seguir negociando a pesar del hundimiento del Belgrano… es posible, pero siempre hubieran puesto el mismo inconveniente y no se hubiera podido llegar a un acuerdo.
Después hubo una tercera negociación que fue la del Secretario General de las Naciones Unidas, Pérez de Cuellar y fue lo mismo, tropezó con que en última instancia Gran Bretaña dijo: estas son mis condiciones y me contestan esta noche y las condiciones eran, vamos a poner un sistema provisional para que se pregunte a los habitantes qué quieren ser y después hacemos lo que digan.
Entonces nunca existió, cuando algún diplomático o ex diplomático dice que se pudo haber arreglado en la guerra de Malvinas y que hoy serían nuestras si no hubiera sido por la guerra, lo tiene que justificar porque está mintiendo, no había negociación en curso y durante la guerra nunca hubo una posibilidad de llegar a un arreglo por las Malvinas, salvo que aflojáramos y reconociéramos el derecho de los isleños a autodeterminarse.

Finalmente quiere agregar algo o decir algo en relación a esto?

Yo creo que la decisión de recuperar Malvinas fue la gran bisagra como decíamos. Hoy el problema de la reivindicación de Malvinas sería como el problema que decimos que la Antártida es Argentina, pero desde el año 1958 las tenemos bajo un paraguas, están todos los países del mundo actuando y trabajando en la Antártida y nosotros en retroceso, porque cada vez tenemos menos bases y hacemos menos cosas, de manera tal que es muy problemático y fíjese que ya nadie habla de la Antártida Argentina, nadie habla que vamos a obtener la soberanía sobre la Antártida, porque los paraguas que se dice que protegen los derechos, se desgastan y empiezan a tener agujeros y entra el agua y al final no sirven para nada.
Creo que la guerra por las Malvinas, la recuperación y después la guerra defendiendo la integridad territorial argentina, fue algo que marca una diferencia fundamental. Hoy usted va a escribir este artículo y yo le estoy diciendo esto porque hubo la recuperación en 1982 y porque hubo una guerra en la cual peleamos y perdimos la batalla, pero el espíritu y el ejemplo de que éramos capaces de pelear está vigente. 


Fecha aproximada 2007/08